Tu empresa parece segura. Pero lo parece… porque nadie ha preguntado en serio.
La transformación digital se ha convertido en una prioridad estratégica. Lo vemos cada mes: más migraciones a la nube, más plataformas SaaS, más proveedores integrados, más automatización. Pero hay una pregunta que rara vez se formula al inicio del proceso:
¿Qué impacto tienen estas decisiones en nuestra superficie de ataque?
Lo preocupante es que la mayoría de las veces, la ciberseguridad no está en esa conversación. Las decisiones se toman en juntas directivas, comités de innovación o áreas de negocio. La seguridad llega después… si es que llega.
El problema no son las herramientas. Son las decisiones que no consultan a quienes deben protegerlas.
Ya lo abordamos en la parrilla de julio: modernizar sin proteger es como construir sobre cimientos agrietados.
Desde Solcomp hemos identificado patrones comunes:
- Nuevos proveedores conectados sin un análisis de riesgo.
- Arquitecturas heredadas expuestas a través de nuevas conexiones.
- Plataformas cloud sin controles actualizados.
- Sistemas que migran, pero sin monitoreo continuo.
¿El patrón? La seguridad es un validador tardío, no un participante activo.
Ciberseguridad como freno… o como excusa
Otro de los errores frecuentes que expusimos es que muchas veces, la seguridad solo se consulta cuando algo se rompe. Y cuando se incluye, se percibe como un freno. Como si proteger la operación fuese un obstáculo para innovar.
Este desencuentro entre los equipos técnicos y la alta dirección crea una falsa sensación de seguridad:
“Todo está controlado”.
“El proveedor nos dijo que era seguro”.
“Tenemos firewall y antivirus”.
Pero en un entorno hiperconectado, eso ya no basta. Especialmente cuando ni siquiera hay claridad sobre cuántos activos están expuestos, cuántos terceros acceden a la red o cuántos sistemas antiguos siguen operando sin visibilidad.
Percepción ≠ Protección
En muchos casos, la idea de que “estamos protegidos” nace más de una narrativa institucional que de un análisis técnico. Nadie quiere admitir vulnerabilidades. Nadie quiere poner freno a un proyecto digital. Y así, el riesgo se posterga.
¿Quién define que estamos seguros? ¿TI, el área de negocio, el proveedor, el regulador?
La respuesta debería ser conjunta, pero la realidad es que muy pocas veces hay una estrategia compartida.
La solución: seguridad como lenguaje común
La reflexión que deja la conversación de julio —y que este blog profundiza— es clara: sin cultura de seguridad, toda transformación digital es provisional.
Para cambiar esto, proponemos tres movimientos:
- Involucrar a ciberseguridad desde la planeación, no solo en la validación.
- Traducir el riesgo técnico a impacto operativo. Si el negocio entiende qué se pone en juego, priorizará la protección.
- Crear una cultura transversal, donde cada área tenga claridad sobre cómo sus decisiones afectan la continuidad operativa.
Conclusión: transformar es también replantear cómo se toman las decisiones
Una empresa segura no es la que compra más soluciones.
Es la que integra seguridad en cada paso de su evolución digital.
En Solcomp, ayudamos a construir esa cultura.
Con acompañamiento experto, visibilidad real y un enfoque que une estrategia, cumplimiento y resiliencia.
Porque la transformación digital no es solo tecnológica. Es cultural.
Y proteger debe ser una decisión estratégica, no una reacción tardía.