Del ransomware al fraude: amenazas que están golpeando tus ingresos

En el mundo digital actual, los ataques no solo cuestan reputación: cuestan dinero, mucho dinero.

? Amenaza 1: Ransomware, el secuestro que paraliza

En lo que va de 2025, el costo global del ransomware (no solo rescates) supera los US$ 30 mil millones.

En comparación con periodos anteriores, el costo promedio de estos incidentes se ha disparado.
Resilience
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Más de 90 % de las pérdidas en los portafolios de seguros por incidentes ransomware se debieron a tácticas más agresivas: extorsión múltiple, phishing con IA, robo de documentos de seguro para ajustar demandas.
Resilience

? Amenaza 2: Fraude financiero, el ataque silencioso pero devastador

En 2024, se reportaron pérdidas por US$ 16.6 mil millones en Estados Unidos por fraudes relacionados con cibercrimen.
Infosecurity Magazine
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Cybersecurity Dive
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Los fraudes de inversión están al frente en pérdidas económicas, seguidos por los esquemas de compromisos de correo corporativo (BEC).
Cybersecurity Dive
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90 % de las empresas reportaron al menos un incidente de fraude cibernético en 2024; casi la mitad perdieron más de US$ 10 millones.
Trustpair

? ¿Por qué estas amenazas son tan costosas?

Impacto directo en ingresos: Parar operaciones o validar transacciones maliciosas afecta el flujo de caja.

Evasión de detección con tácticas modernas: phishing con IA, extorsión múltiple, compromisos internos de acceso privilegiado.

Escalada rápida: lo que empieza como un incidente pequeño puede desembocar en filtraciones masivas, multas regulatorias o daño reputacional irreparable.

? Claves para blindar tus ingresos

Visibilidad real de toda la red: TI, OT, accesos privilegiados, proveedores.

Detectar temprano: uso de SIEM/EDR, análisis de comportamiento, redes de engaño (honeypots).

Políticas de acceso fuerte (PAM), autenticación multifactor.

Preparación ante incidentes y cumplimiento normativo: ISO 27001, NIST, PCI-DSS, etc.

? Conclusión: Lo coyuntural puede decidirlo todo

La pregunta ya no es si sufrirás un ataque, sino cuándo. Cuando llegue ese momento, tu preparación definirá si solo pagas un rescate —o si pierdes la confianza de tus clientes y una parte de tus ingresos.

Redes de engaño: la capa silenciosa que transforma la ciberseguridad

En ciberseguridad, el tiempo lo es todo. Detectar una amenaza tarde equivale a perder ventaja, y es justo ahí donde muchas organizaciones descubren que sus sistemas tradicionales ya no son suficientes. Firewalls, SIEMs y EDR siguen siendo fundamentales, pero su efectividad se ve limitada por un problema común: el ruido. Alertas duplicadas, falsos positivos y señales que nunca llegan a confirmarse. Según Gartner, más del 60% de los incidentes críticos no se detectan a tiempo debido a esa saturación.

Frente a este escenario, las redes de engaño se posicionan como una de las soluciones más efectivas e innovadoras. A diferencia de las herramientas que “sospechan” de un posible ataque, las redes de engaño solo reaccionan cuando hay interacción real con un atacante. Cada movimiento, cada clic, cada comando ejecutado dentro de un honeypot equivale a una alerta confirmada de actividad maliciosa. En otras palabras: cero ruido, cien por ciento precisión.

Más que una trampa, una fuente de inteligencia

Un error frecuente es pensar que los honeypots son simples trampas digitales. En realidad, son escenarios controlados que simulan vulnerabilidades y sistemas críticos de la organización, diseñados para atraer al atacante y estudiarlo en tiempo real. Mientras el adversario cree que avanza, la empresa obtiene información invaluable: tácticas, herramientas, direcciones IP, patrones de movimiento lateral e incluso malware desplegado.

Esa inteligencia se convierte en un recurso estratégico para el SOC, que ya no solo reacciona, sino que anticipa y entiende el comportamiento del adversario. Así, cada interacción no es solo una señal de peligro, sino una oportunidad para fortalecer la defensa.

Visibilidad sin fricción en entornos OT y TI

En industrias críticas —como energía, salud, logística o finanzas— detener la operación no es una opción. Y ese ha sido el gran reto: ¿cómo ganar visibilidad de amenazas reales sin interrumpir procesos? Las redes de engaño responden a esa pregunta. Se despliegan como un entorno paralelo, sin alterar la infraestructura actual y sin generar riesgos adicionales.

Esto las convierte en una herramienta especialmente poderosa en entornos OT y sistemas heredados donde modernizar no siempre es inmediato. Ahí, donde los controles tradicionales tienen limitaciones, los honeypots logran algo esencial: asegurar continuidad operativa mientras entregan visibilidad real del atacante.

Cumplimiento que también protege

Otro punto clave es el cumplimiento normativo. Estándares como ISO 27001, NIST 800, IEC 62443 o NERC exigen trazabilidad y evidencia verificable. Las redes de engaño generan registros precisos y auditable de cada interacción maliciosa, lo que convierte su implementación en un puente entre la seguridad operativa y las exigencias regulatorias. Cumplir ya no es solo marcar casillas: es contar con mecanismos que demuestren de manera clara y verificable cómo se detectan y gestionan las amenazas.

El cambio de paradigma

La ciberseguridad ya no se trata únicamente de bloquear ataques. Hoy, se trata de observarlos, aprender de ellos y convertir esa información en ventaja competitiva. Las redes de engaño no reemplazan las soluciones actuales, las potencian. Reducen ruido, eliminan falsos positivos, fortalecen la inteligencia y aseguran continuidad sin fricciones.

En un entorno donde los atacantes se profesionalizan cada día, esperar no es opción. Detectar primero sí hace la diferencia. Y en esa carrera silenciosa, las redes de engaño son la herramienta que convierte la amenaza en oportunidad.

Continuidad operativa y redes de engaño: seguridad real para entornos OT

La modernización sin estrategia no garantiza continuidad. Muchos entornos OT siguen operando con arquitecturas heredadas que jamás fueron diseñadas para soportar los riesgos del entorno digital actual. En ese escenario, la ciberseguridad se convierte en el factor decisivo para sostener la operación sin interrupciones.

En Solcomp entendemos este reto: proteger tu infraestructura industrial sin frenar procesos críticos. Para lograrlo, combinamos visibilidad, cumplimiento y control inteligente, lo que permite a las organizaciones innovar con estabilidad y sin improvisar.

La continuidad no se improvisa

De acuerdo con Gartner (2023), cerca del 60% de los entornos críticos aún operan con arquitecturas antiguas, lo que deja a las organizaciones frente a un dilema: modernizar sin detener la operación.

En este contexto, existen tres frentes que marcan la diferencia:

  • Mantener la conectividad actualizada sin perder visibilidad.
  • Proteger sistemas legados a través de controles compensatorios.
  • Integrar innovación y cumplimiento normativo desde el inicio de cualquier proyecto.

No se trata de elegir entre avanzar o proteger: la clave está en hacer ambas cosas a la vez.

Seguridad física y seguridad digital: dos mundos que ya no pueden estar separados

Durante años, el principal reto era proteger el perímetro físico: controlar accesos, vigilar instalaciones y monitorear sensores. Hoy, sin embargo, la continuidad operativa depende en igual o mayor medida de la seguridad digital.

Mientras los sistemas físicos dificultan pero no eliminan un ciberataque remoto, los controles digitales permiten detectar amenazas internas y externas, mapear riesgos compartidos con terceros e incorporar dinámicamente los requisitos normativos.

La conclusión es clara: en entornos OT, la seguridad física y digital deben integrarse como una sola estrategia.

De los errores comunes a las buenas prácticas

Muchas organizaciones han acelerado sus procesos de transformación digital sin contar con un plan sólido. El resultado: errores que aumentan la exposición en lugar de reducirla.

Entre los más frecuentes están no involucrar a los equipos de ciberseguridad desde la planeación, ignorar el riesgo de proveedores conectados o separar la seguridad física de la digital.

La buena noticia es que cada error trae consigo una buena práctica equivalente. Comités integrados de negocio, seguridad y cumplimiento, políticas claras para terceros y la adopción de controles compensatorios son pasos que permiten transformar con visión y no con parches improvisados.

El rol de los controles compensatorios

En infraestructuras industriales, los controles tradicionales ya no son suficientes. Modernizar de inmediato es casi imposible en sistemas que funcionan 24/7 o que tienen décadas de antigüedad. En este escenario, los controles compensatorios son la llave para mantener la seguridad sin interrumpir la operación.

Se trata de medidas diseñadas para reducir riesgos de forma temporal o paralela mientras la modernización ocurre. Gracias a ellos, las empresas pueden cumplir normativas, sostener la continuidad y reducir exposición sin frenar la operación crítica.

La ciberseguridad como parte de la estrategia

Uno de los errores más costosos en los procesos de transformación digital es dejar a la ciberseguridad fuera de la conversación inicial. Integrarla desde la planeación no solo reduce fricciones futuras, también genera confianza operativa y evita parches costosos.

En un entorno donde los riesgos ya no son solo propios, sino también compartidos con proveedores, plataformas y reguladores, la seguridad debe ser un habilitador de la innovación, no un freno.

Redes de engaño: detectar antes de perder ventaja

La detección tardía es perder ventaja. Aquí es donde las redes de engaño (honeypots, tokens y rutas falsas) se consolidan como una de las herramientas más efectivas de la ciberseguridad moderna.

En lugar de bloquear de inmediato, estas soluciones observan, exponen y generan inteligencia real sobre el atacante, reduciendo falsos positivos y ofreciendo visibilidad incluso en sistemas heredados que no se pueden reemplazar.

Cada interacción del adversario con una red de engaño es evidencia útil para el equipo de defensa.

Cumplimiento y confianza

Cumplir con normativas como ISO 27001, NIST, IEC o NERC no debe ser un obstáculo para la operación. Las redes de engaño ayudan a generar evidencia clara, trazabilidad y monitoreo continuo, lo que garantiza que la seguridad también hable el idioma del cumplimiento.

Conclusión

La continuidad operativa en entornos OT no depende únicamente de blindar la infraestructura física ni de adoptar la tecnología más reciente. Depende de combinar visibilidad, cumplimiento, controles inteligentes y herramientas avanzadas como las redes de engaño.

En Solcomp ayudamos a las organizaciones a convertir cada riesgo en una oportunidad de fortalecimiento. Porque proteger hoy ya no es solo evitar un ataque: es anticiparlo, entenderlo y usarlo a favor de la operación.

La falsa tranquilidad digital: ¿por qué el 90% de las decisiones sobre ciberseguridad no vienen de ciberseguridad?

Tu empresa parece segura. Pero lo parece… porque nadie ha preguntado en serio.

La transformación digital se ha convertido en una prioridad estratégica. Lo vemos cada mes: más migraciones a la nube, más plataformas SaaS, más proveedores integrados, más automatización. Pero hay una pregunta que rara vez se formula al inicio del proceso:

¿Qué impacto tienen estas decisiones en nuestra superficie de ataque?

Lo preocupante es que la mayoría de las veces, la ciberseguridad no está en esa conversación. Las decisiones se toman en juntas directivas, comités de innovación o áreas de negocio. La seguridad llega después… si es que llega.

El problema no son las herramientas. Son las decisiones que no consultan a quienes deben protegerlas.

Ya lo abordamos en la parrilla de julio: modernizar sin proteger es como construir sobre cimientos agrietados.

Desde Solcomp hemos identificado patrones comunes:

  • Nuevos proveedores conectados sin un análisis de riesgo.
  • Arquitecturas heredadas expuestas a través de nuevas conexiones.
  • Plataformas cloud sin controles actualizados.
  • Sistemas que migran, pero sin monitoreo continuo.

¿El patrón? La seguridad es un validador tardío, no un participante activo.

Ciberseguridad como freno… o como excusa

Otro de los errores frecuentes que expusimos es que muchas veces, la seguridad solo se consulta cuando algo se rompe. Y cuando se incluye, se percibe como un freno. Como si proteger la operación fuese un obstáculo para innovar.

Este desencuentro entre los equipos técnicos y la alta dirección crea una falsa sensación de seguridad:

“Todo está controlado”.

“El proveedor nos dijo que era seguro”.

“Tenemos firewall y antivirus”.

Pero en un entorno hiperconectado, eso ya no basta. Especialmente cuando ni siquiera hay claridad sobre cuántos activos están expuestos, cuántos terceros acceden a la red o cuántos sistemas antiguos siguen operando sin visibilidad.

Percepción ≠ Protección

En muchos casos, la idea de que “estamos protegidos” nace más de una narrativa institucional que de un análisis técnico. Nadie quiere admitir vulnerabilidades. Nadie quiere poner freno a un proyecto digital. Y así, el riesgo se posterga.

¿Quién define que estamos seguros? ¿TI, el área de negocio, el proveedor, el regulador?

La respuesta debería ser conjunta, pero la realidad es que muy pocas veces hay una estrategia compartida.

La solución: seguridad como lenguaje común

La reflexión que deja la conversación de julio —y que este blog profundiza— es clara: sin cultura de seguridad, toda transformación digital es provisional.

Para cambiar esto, proponemos tres movimientos:

  1. Involucrar a ciberseguridad desde la planeación, no solo en la validación.
  2. Traducir el riesgo técnico a impacto operativo. Si el negocio entiende qué se pone en juego, priorizará la protección.
  3. Crear una cultura transversal, donde cada área tenga claridad sobre cómo sus decisiones afectan la continuidad operativa.

Conclusión: transformar es también replantear cómo se toman las decisiones

Una empresa segura no es la que compra más soluciones.

Es la que integra seguridad en cada paso de su evolución digital.

En Solcomp, ayudamos a construir esa cultura.

Con acompañamiento experto, visibilidad real y un enfoque que une estrategia, cumplimiento y resiliencia.

Porque la transformación digital no es solo tecnológica. Es cultural.

Y proteger debe ser una decisión estratégica, no una reacción tardía.

Transformación digital con control real: cómo las empresas exitosas aseguran su entorno en la nube

Las empresas que realmente logran prosperar en lo digital son aquellas que entienden que transformación sin seguridad es una promesa incompleta. No basta con adoptar tecnología; es necesario gobernarla. Y eso empieza por tener visibilidad total, control inteligente y capacidad de acción en tiempo real.

¿Qué están haciendo diferente las organizaciones líderes?

Empresas exitosas están adoptando nuevas estrategias de seguridad en la nube que priorizan tres elementos fundamentales: visibilidad completa, priorización de riesgos y remediación fluida. Para lograrlo, necesitan plataformas unificadas, que integren capacidades preventivas y de respuesta en cada etapa del ciclo de vida digital.

  1. Visibilidad total sin puntos ciegos

Contar con la visualización profunda de todo el stack en la nube: cargas de trabajo, datos, identidades, APIs, bases de datos, aplicaciones y más. A través de una única plataforma, las empresas pueden identificar cada riesgo, entender su origen y tomar decisiones con claridad.

? La Búsqueda de Descubrimiento impulsada por IA permite explorar cualquier elemento en la nube sin esfuerzo.

  1. Priorización con inteligencia contextual

No todos los riesgos son iguales. Las organizaciones pueden entender qué combinaciones de vulnerabilidades, accesos o configuraciones forman una ruta de ataque crítica, y enfocar sus esfuerzos donde realmente importa.

? El Análisis de Ruta de Ataque y la Puntuación de Riesgo de Orca revelan los puntos de mayor impacto con precisión quirúrgica.

  1. Remediación sin fricción ni parálisis operativa

Integrando Orca en herramientas de trabajo existentes (como sistemas de tickets, SIEMs o flujos CI/CD), las organizaciones logran corregir vulnerabilidades y riesgos desde el código hasta producción, sin agregar carga innecesaria al equipo de seguridad o desarrollo.

⚙️ La plataforma ofrece recomendaciones accionables y automatización asistida por IA para una corrección más ágil y fluida.

Seguridad sin fricciones, desde la construcción hasta la ejecución

Una verdadera transformación digital requiere seguridad en todo el ciclo de vida: desde el diseño y desarrollo, hasta el despliegue y operación continua. Orca combina escaneo de código, imágenes de contenedores, configuraciones IaC y más, con protección en tiempo de ejecución para cerrar el círculo.

?️ Ya no es necesario elegir entre seguridad o velocidad: con Orca, ambas conviven en armonía.

¿El resultado?

  • Reducción significativa de superficies de ataque
  • Cumplimiento continuo con marcos como NIST, ISO o CIS
  • Mayor agilidad para responder ante auditorías y amenazas
  • Equipos alineados desde desarrollo hasta operaciones

 

Conclusión: gobernar la nube es la nueva ventaja competitiva

Transformarse digitalmente ya no es suficiente. Las empresas que lideran su sector lo hacen porque aseguran su entorno con inteligencia, eliminan la complejidad innecesaria y aceleran con confianza. Con Orca, la seguridad en la nube deja de ser un obstáculo y se convierte en un verdadero habilitador de crecimiento.

¿Listo para transformar tu seguridad en un diferenciador?
Gobierna tu nube con Orca.

El riesgo cibernético que no controlas… pero que igual puede destruir tu operación

No se trata solo de TI: tu ecosistema digital completo está en juego

La ciberseguridad empresarial ya no se limita a proteger lo que está dentro de tu
infraestructura. En un entorno hiperconectado, tu empresa no actúa sola. Cada proveedor,
cada aliado, cada integración con plataformas externas expande tu perímetro digital. Y con
ello, tus vulnerabilidades.

Lo que antes parecía una simple relación comercial, hoy puede ser la puerta de entrada a
un incidente de seguridad. Una mala práctica en una empresa aliada, un acceso mal
gestionado por un proveedor o un sistema desactualizado en tu cadena de suministro,
puede convertirse en tu siguiente crisis operativa.

El riesgo que no se ve, no se controla. Pero sí afecta

Uno de los mayores errores en ciberseguridad es asumir que el riesgo se puede contener
dentro del perímetro de la organización. Pero los incidentes recientes en múltiples sectores
han demostrado que las amenazas más peligrosas no siempre provienen de dentro, sino de
conexiones que parecen seguras… hasta que dejan de serlo.

Aquí es donde la gestión de riesgo de terceros (Third-Party Risk Management) toma
relevancia: no basta con confiar, hay que verificar. No se trata de desconfianza, sino de
madurez digital.

¿Sabes realmente cómo gestionan la seguridad tus proveedores? ¿Tienes visibilidad sobre
sus vulnerabilidades o solo cuentas con un certificado firmado hace meses?

La confianza sin datos no es estrategia, es riesgo acumulado

Muchas organizaciones siguen evaluando a sus aliados de manera estática. Una encuesta
anual, un checklist de cumplimiento o un informe genérico de seguridad. El problema es que
el riesgo no espera a fin de año para aparecer.

Mientras tu equipo cree tener todo bajo control, una credencial comprometida, un endpoint
sin protección o una mala configuración puede estar abriendo la puerta a un ataque que
comprometa tu operación, tu reputación y la confianza de tus inversionistas.

En Solcomp lo hemos visto: la mayoría de incidentes relacionados con terceros pudieron
haberse evitado con monitoreo continuo y alertas tempranas.

Una gestión real implica visibilidad constante y decisiones ágiles

Gestionar el riesgo de terceros no es solo una tarea de cumplimiento normativo. Es una
inversión directa en continuidad operativa. Y para que sea efectiva, debe ser dinámica.

No se trata de revisar proveedores cada año, sino de entender en tiempo real:
● Qué tan expuesto estás tú por sus vulnerabilidades.
● Cuáles de esos riesgos son prioritarios.
● Qué decisiones debes tomar para mitigar impactos futuros.

Esto solo es posible cuando se cuenta con herramientas que entregan información
actualizada, contextualizada y accionable. La diferencia entre reaccionar y anticiparse está
en la visibilidad.

La cadena de suministro digital es tan fuerte como su eslabón más débil

No importa cuántas medidas tomes dentro de tu empresa si uno de tus aliados no hace lo
mismo.

Hoy, el estándar no es tener controles, sino poder demostrar que esos controles funcionan,
incluso fuera de tus límites internos.

Por eso, gestionar el riesgo de terceros es parte esencial de una estrategia de
ciberseguridad moderna. Porque si no ves lo que pasa fuera de tu organización, tampoco
podrás protegerte de ello.

Conclusión: No es paranoia. Es responsabilidad digital

El riesgo compartido es una realidad. Y aunque no puedas controlarlo todo, sí puedes tener
la visibilidad necesaria para anticiparte, actuar y proteger lo que realmente importa.

En Solcomp, ayudamos a organizaciones a tomar el control de lo invisible:

? Identificamos amenazas latentes en tu ecosistema digital.
? Priorizamos riesgos reales.
? Te damos información para que tomes decisiones acertadas, a tiempo.

Porque en un mundo donde los ciberataques ya no son una posibilidad remota, sino una
certeza estadística, prevenir no es una opción: es una ventaja competitiva.

Del diagnóstico a la acción: cómo gestionar estratégicamente el riesgo cibernético en la era digital

Identificar los riesgos propios y compartidos dentro de un entorno digital interconectado es solo el primer paso. La verdadera diferencia la marca la capacidad de priorizar, actuar y comunicar eficazmente para proteger la continuidad del negocio y fortalecer su resiliencia.

¿Cómo pasar de la detección a una gestión efectiva del riesgo? Aquí lo explicamos:

Priorizar: no todos los riesgos pesan igual

Una organización no puede prevenir todos los riesgos al mismo tiempo ni con la misma urgencia.

La clave está en identificar aquellos riesgos para mitigarlos y con ello garantizar la continuidad del negocio, el cumplimiento regulatorio y la confianza de los clientes.

Elige por dónde empezar reconociendo los recursos tecnológicos y humanos que debes tener, reconoce el tiempo y el esfuerzo que necesitarás para ello; esto te ayudará a una mejor gestión y continuidad.

Actuar: Que la visibilidad que tengas te lleve a la acción

  • Remedia de manera automática y continua las vulnerabilidades de tu infraestructura.
  • Establece contramedidas para detener los ataques que explotan las vulnerabilidades que no son posibles remediar.
  • Establece un plan de respuesta de incidentes utilizando herramientas automatizadas.
  • Apoya los tres puntos anteriores con el uso de IA para evitar el exceso de fatiga de los cuerpos de seguridad.

El tiempo de reacción importa. En el mundo actual, los minutos pueden marcar la diferencia entre contener un incidente o enfrentar un daño irreversible.

Comunicar: el riesgo se entiende en términos de negocio

La ciberseguridad no puede gestionarse en silos técnicos. Hoy, los riesgos deben traducirse en un lenguaje que los líderes de negocio comprendan: continuidad, reputación, impacto financiero y cumplimiento normativo.

Comunicar correctamente implica:

  • Presentar reportes claros y accionables para las juntas directivas.
  • Informar a los inversionistas de manera transparente sobre las medidas de mitigación y resiliencia adoptadas.
  • Cumplir de forma proactiva con los requerimientos regulatorios de reporte y control.

La confianza ya no solo se gana evitando incidentes, sino demostrando madurez y claridad en la gestión del riesgo.

Conclusión

Gestionar el riesgo a sufrir ciberataques hoy va mucho más allá de tener visibilidad. Implica desarrollar una estrategia en la que cada riesgo esté identificado, evaluado, priorizado y gestionado de forma proactiva, asegurando que cada decisión en materia de ciberseguridad esté estrechamente alineada con los objetivos del negocio.

En Solcomp, acompañamos a las organizaciones en la transformación de la detección de riesgos en planes de acción claros, sostenibles y efectivos. Nuestro enfoque no solo protege la infraestructura tecnológica, sino también la confianza de los clientes y la proyección futura de la empresa.

Gestionar el riesgo cibernético es gestionar el futuro del negocio. Y el momento de actuar es ahora.

El verdadero costo de un SOC mal gestionado (y cómo evitarlo)

Mucho se habla hoy de tener un SOC (Centro de Operaciones de Seguridad), pero poco se dice sobre lo que realmente implica operarlo mal. El problema no siempre está en la falta de tecnología o de personal, sino en el enfoque con el que se gestiona. Y aunque parezca que “algo es mejor que nada”, un SOC mal gestionado puede volverse más un riesgo que una solución.

Cuando el ruido impide escuchar lo importante

La saturación de alertas es uno de los síntomas más visibles. No hablamos solo de volumen, sino de la incapacidad de distinguir lo urgente de lo irrelevante. Un SOC que genera miles de alertas al día, sin priorización ni contexto, no está siendo eficiente. De hecho, los equipos de seguridad terminan invirtiendo más tiempo revisando falsos positivos que previniendo gestionando incidentes reales.

Este exceso de ruido genera fatiga en los analistas, reduce la capacidad de respuesta y deja abiertas las puertas justo en los momentos clave. El problema no es tener muchas alertas, sino no saber cuáles merecen atención inmediata. Y cuando eso pasa, las decisiones llegan tarde. Muy tarde.

El costo silencioso de no optimizar

Aunque no aparezca en el balance mensual, un SOC mal gestionado genera costos silenciosos que se acumulan: infraestructura que se paga para almacenar datos innecesarios, horas de trabajo que no aportan valor, tiempos de reacción lentos que elevan el riesgo.

A eso se suma la pérdida de confianza del equipo, de los líderes de la organización y, en caso de una brecha, de clientes y aliados. Porque sí, cuando un incidente ocurre y nadie lo detecta a tiempo, el problema deja de ser técnico y se convierte en estratégico.

No se trata de tener más, sino de operar mejor

El error más común es pensar que para tener un SOC eficiente hay que invertir más en herramientas. Pero muchas veces el cambio está en cómo se usan, no en cuántas se tienen.

La diferencia está en automatizar lo que puede automatizarse, filtrar lo que no aporta valor y enfocarse en lo que realmente amenaza la continuidad del negocio. Un SOC optimizado trabaja con inteligencia, no con fuerza bruta.

Y no, no es solo para grandes corporaciones. Hoy existen soluciones modulares, escalables y en la nube que permiten a empresas medianas y en crecimiento acceder a capacidades de SOC avanzadas sin complicaciones ni estructuras sobredimensionadas.

Un centro de operaciones debe tomar decisiones, no solo generar alertas

Un SOC no es solo una sala con pantallas. Es una plataforma de decisiones. Y para que eso funcione, debe tener visibilidad real, capacidad de priorización y respuestas claras. No se trata de monitorear por monitorear, sino de generar acciones concretas y alineadas con el negocio.

En Solcomp creemos que la ciberseguridad no puede depender de lo que “alcanza”. Ayudamos a empresas a transformar centros de operaciones saturados en centros de decisión efectivos. Hacemos que el SOC trabaje para ti, no en tu contra.

¿Tu SOC está ayudando o solo está ocupando espacio?

SOC tradicional vs. SOC optimizado: por qué tu seguridad no está funcionando

Las empresas invierten en centros de operaciones de seguridad (SOC) esperando una protección eficiente contra amenazas cibernéticas, pero muchas veces los resultados no son los esperados. Alertas sin contexto, tiempos de respuesta lentos y costos operativos elevados son algunos de los problemas que enfrentan los equipos de seguridad cuando su SOC no está optimizado.

Un SOC mal gestionado no solo afecta la ciberseguridad, sino que también impacta la productividad del equipo, genera gastos innecesarios y deja vulnerabilidades sin resolver. Si tu empresa está experimentando alguno de estos síntomas, es momento de analizar si tu SOC realmente está operando de manera efectiva:

  • Demasiadas alertas irrelevantes: Los analistas reciben miles de notificaciones diarias, muchas de ellas falsos positivos, lo que impide identificar amenazas reales a tiempo.
  • Investigaciones manuales y procesos lentos: Sin automatización, correlación de eventos ni inteligencia artificial, la identificación de ataques puede tomar días o incluso semanas.
  • Altos costos de almacenamiento y procesamiento: A medida que la empresa crece, el volumen de datos de seguridad aumenta, elevando los costos sin necesariamente mejorar la protección.
  • Falta de integración con otras herramientas de seguridad: Un SOC aislado dificulta la visibilidad completa del entorno digital, dejando puntos ciegos en la detección de amenazas.

Más datos no significan más seguridad

Muchas organizaciones creen que aumentar la cantidad de herramientas de seguridad resolverá el problema, pero la realidad es que más datos no significan más seguridad. La clave está en la capacidad de procesar la información, filtrar lo irrelevante y actuar con rapidez.

Un SOC optimizado no solo detecta incidentes, sino que transforma los datos en decisiones estratégicas y permite reducir el margen de error. A través de inteligencia artificial, automatización y correlación de eventos, es posible:

  • Filtrar el ruido y priorizar amenazas reales, reduciendo la fatiga del equipo de seguridad.
  • Conectar información de múltiples fuentes para detectar ataques antes de que escalen.
  • Optimizar el almacenamiento y análisis de datos sin aumentar los costos operativos.
  • Integrar herramientas de seguridad para ofrecer una visión unificada de las amenazas.

Hoy, la ciberseguridad no se mide por la cantidad de alertas que genera un SOC, sino por la rapidez y precisión con la que se responde a incidentes.

Si tu equipo sigue atrapado en procesos manuales, sobrecarga de información y respuestas tardías, es momento de replantear tu estrategia de seguridad.

Descubre cómo optimizar tu SOC y transformar la manera en que tu empresa responde a las amenazas cibernéticas.

Seguridad Eléctrica 4.0: Defensa Cibernética Inteligente

El escudo digital que las eléctricas necesitan en la era de los ciberataques

Las compañías eléctricas enfrentan desafíos críticos en materia de ciberseguridad. La combinación de infraestructura obsoleta, falta de personal y amenazas cibernéticas cada vez más sofisticadas pone en riesgo la estabilidad de la red eléctrica. Muchas plantas aún dependen de sistemas heredados sin actualizaciones de seguridad, lo que las convierte en un objetivo fácil para los atacantes.

Además, la seguridad física sigue siendo una preocupación. En muchas instalaciones, las subestaciones carecen de medidas adecuadas de vigilancia y acceso seguro, lo que aumenta el riesgo de incidentes internos o manipulaciones malintencionadas. A esto se suman amenazas geopolíticas que han incrementado la preocupación por ataques dirigidos a infraestructuras críticas.

Las herramientas de detección actuales no son suficientes

Las soluciones tradicionales de seguridad, como los sistemas de detección de intrusos (IDS), resultan insuficientes frente a los ataques dirigidos a entornos OT. Estos atacantes, generalmente bien financiados y con conocimientos avanzados, han desarrollado técnicas de evasión que les permiten eludir los controles de seguridad convencionales.

Entre los principales problemas de estas herramientas se encuentran:

  • Incapacidad para detectar ataques de día cero, ya que estos explotan vulnerabilidades desconocidas hasta el momento.
  • Limitaciones para analizar tráfico cifrado o polimórfico, dificultando la identificación de actividades maliciosas.
  • Falta de cobertura integral, pues muchas plantas no cuentan con los recursos para desplegar múltiples soluciones de seguridad en paralelo.

Para afrontar estas amenazas, es necesario un enfoque de defensa en profundidad que combine distintas capas de seguridad, incluyendo monitoreo avanzado, correlación de eventos y respuesta automatizada.

Ciberseguridad orientada a procesos: un enfoque necesario en OT

Las herramientas de seguridad en OT suelen depender de los datos SCADA para detectar anomalías en los activos industriales. Sin embargo, esta estrategia presenta dos problemas fundamentales:

  1. El gran volumen de datos SCADA puede generar ruido y dificultar la detección de amenazas reales.
  2. Los atacantes pueden manipular los datos SCADA para ocultar actividades maliciosas, engañando a los operadores.

Para mitigar estos riesgos, es fundamental monitorear lo que ocurre en el Nivel Cero del Modelo Purdue, donde se encuentran los procesos físicos. Este enfoque permite obtener una visión independiente y en tiempo real de las operaciones, sin depender únicamente de los datos del sistema SCADA.

Al comparar la información del Nivel Cero con los niveles superiores, los equipos de seguridad pueden identificar discrepancias y detectar ataques en curso antes de que generen impactos graves en la operación. Con el uso de aprendizaje automático, también es posible reconocer patrones anómalos que indiquen actividades sospechosas y activar medidas preventivas.

Un cambio de mentalidad: de la detección a la contención

Aceptar que una brecha de seguridad puede ocurrir en cualquier momento es clave para fortalecer la resiliencia operativa. En un escenario donde un sistema SCADA ha sido comprometido, un equipo cibernético con acceso a información de Nivel Cero puede:

  • Mantener visibilidad operativa mientras el sistema afectado se recupera de las copias de seguridad.
  • Identificar procesos sospechosos y priorizar medidas de contención, evitando interrupciones innecesarias.
  • Recopilar información detallada del ataque para realizar análisis forense y reforzar la seguridad a futuro.

Este enfoque no solo minimiza el impacto de un ciberataque, sino que también permite tomar decisiones informadas para garantizar la continuidad operativa.

Conclusión

La ciberseguridad OT se enfrenta a desafíos cada vez más complejos, y las compañías eléctricas deben adoptar un enfoque estratégico para proteger sus activos críticos. La falta de visibilidad en los procesos industriales, junto con la dependencia de herramientas de detección limitadas, deja vulnerables a muchas infraestructuras.

El tiempo de inactividad imprevisto en una empresa eléctrica puede generar pérdidas significativas y afectar a miles de personas. Comprender lo que ocurre a nivel de procesos y contar con herramientas capaces de detectar y contener amenazas en tiempo real es fundamental para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico y la seguridad de las operaciones.

La resiliencia en ciberseguridad OT comienza con la visibilidad y el control en el Nivel Cero.