Mucho se habla hoy de tener un SOC (Centro de Operaciones de Seguridad), pero poco se dice sobre lo que realmente implica operarlo mal. El problema no siempre está en la falta de tecnología o de personal, sino en el enfoque con el que se gestiona. Y aunque parezca que “algo es mejor que nada”, un SOC mal gestionado puede volverse más un riesgo que una solución.
Cuando el ruido impide escuchar lo importante
La saturación de alertas es uno de los síntomas más visibles. No hablamos solo de volumen, sino de la incapacidad de distinguir lo urgente de lo irrelevante. Un SOC que genera miles de alertas al día, sin priorización ni contexto, no está siendo eficiente. De hecho, los equipos de seguridad terminan invirtiendo más tiempo revisando falsos positivos que previniendo gestionando incidentes reales.
Este exceso de ruido genera fatiga en los analistas, reduce la capacidad de respuesta y deja abiertas las puertas justo en los momentos clave. El problema no es tener muchas alertas, sino no saber cuáles merecen atención inmediata. Y cuando eso pasa, las decisiones llegan tarde. Muy tarde.
El costo silencioso de no optimizar
Aunque no aparezca en el balance mensual, un SOC mal gestionado genera costos silenciosos que se acumulan: infraestructura que se paga para almacenar datos innecesarios, horas de trabajo que no aportan valor, tiempos de reacción lentos que elevan el riesgo.
A eso se suma la pérdida de confianza del equipo, de los líderes de la organización y, en caso de una brecha, de clientes y aliados. Porque sí, cuando un incidente ocurre y nadie lo detecta a tiempo, el problema deja de ser técnico y se convierte en estratégico.
No se trata de tener más, sino de operar mejor
El error más común es pensar que para tener un SOC eficiente hay que invertir más en herramientas. Pero muchas veces el cambio está en cómo se usan, no en cuántas se tienen.
La diferencia está en automatizar lo que puede automatizarse, filtrar lo que no aporta valor y enfocarse en lo que realmente amenaza la continuidad del negocio. Un SOC optimizado trabaja con inteligencia, no con fuerza bruta.
Y no, no es solo para grandes corporaciones. Hoy existen soluciones modulares, escalables y en la nube que permiten a empresas medianas y en crecimiento acceder a capacidades de SOC avanzadas sin complicaciones ni estructuras sobredimensionadas.
Un centro de operaciones debe tomar decisiones, no solo generar alertas
Un SOC no es solo una sala con pantallas. Es una plataforma de decisiones. Y para que eso funcione, debe tener visibilidad real, capacidad de priorización y respuestas claras. No se trata de monitorear por monitorear, sino de generar acciones concretas y alineadas con el negocio.
En Solcomp creemos que la ciberseguridad no puede depender de lo que “alcanza”. Ayudamos a empresas a transformar centros de operaciones saturados en centros de decisión efectivos. Hacemos que el SOC trabaje para ti, no en tu contra.
¿Tu SOC está ayudando o solo está ocupando espacio?